La segunda parte del shooter más loco busca redoblar la apuesta.
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High on Life fue una prueba de concepto, una muestra de que hacer un FPS con humor irreverente no solo es posible sino que también es rentable, la única condición que debe cumplir es que tiene que estar bien hecho. Tal fue el éxito de aquella entrega que cuatro años después el equipo de Squanch Games nos trae la secuela de la historia que promete las mismas situaciones disfuncionales y la misma acción insensata de la primera parte, pero con mucha más velocidad y frenetismo constante.
La historia, en esta oportunidad, gira entorno a Lizzie la hermana del protagonista que ha decidido unirse a un grupo de revolucionarios considerados terroristas por casi toda la población pero que en realidad luchan contra Rhea, un conglomerado farmacéutico que por medio de propaganda y mentiras buscan crear granjas de humanos para poder comercializarlos legalmente como drogas en galaxias alienígenas.
El protagonista de la historia junto con sus letales armas parlanchinas (y sarcásticas) deberá proteger a su hermana haciendo que la comunidad de cazarrecompensas le ponga un precio a su propia cabeza por considerarlo un traidor y luchar contra una corporación inmensa a la vez que realiza todo tipo de actividades que parecen sacadas de lo más profundo de una mente desbordada por el hachís (y quizás lo sea).
Acompáñame en este viaje tan curioso como divertido por diversos mundos de una galaxia tan mortal como desquiciada. Será un recorrido que no querrás perderte, eso te lo puedo asegurar.
Apartado técnico
La estética de la primera entrega me había parecido exquisita no solo por los diseños de los personajes que son verdaderamente maravillosos, sino también por la elección de los colores por parte de los diseñadores. En esta entrega no veo grandes cambios más bien una continuación de lo ya hecho y algunas mejoras mínimas, lo cual está más que bien.
El juego se encuentra localizado en los subtítulos y la interface en español latinoamericano y no cuenta con variante europea. Ya puedo escuchar las quejas desde el viejo continente, pero más allá de eso, gran trabajo del equipo de localización que logró interpretar de manera excelente el tono y las bromas en doble sentido del juego trasladando el mensaje a nuestro idioma.

Las voces de los diálogos solo están disponible en inglés y es verdaderamente excelente, de hecho, hasta tiene en sus filas a Ralph Ineson quien supo interpretar a Galactus en Fantastic Four: First Steps.
El punto negativo se lo lleva la música que, por momentos, es verdaderamente buena, pero en las partes donde la acción abunda emerge una melodía electrónica que entiendo está pensada para alterar, pero lo hace con demasiada saña y logró desconcentrarme incluso ya bastante avanzado en el juego.
Durante el tiempo que pasé recorriendo el título en Xbox Series S no experimenté ningún bug ni fallo que valga la pena destacar, por lo que también va mi felicitación a la optimización.
Jugabilidad
La mecánica que más llama la atención es la incorporación de un skate a partir de determinado momento de la historia y que acompañará al jugador durante toda la partida haciendo que los desplazamientos sean muchísimo más rápidos de un punto al otro del mapa e incorporando la posibilidad de realizar algunas acrobacias y saltos especiales.
Si lo pienso fríamente, y este juego me ha dado muy poco tiempo para siquiera detenerme a pensar, esta debe ser la primera vez en mi vida que juego a un shooter que me da la posibilidad de andar en skate mientras disparo, otro punto más para la originalidad de la franquicia que no agotó su potencial extravagante en la primera parte, y eso es mucho decir. Algunas tiendas ofrecen también la posibilidad de comprar nuevas lijas, tablas, ruedas y ejes para el skate así como ropa para el protagonista y algunos elementos adicionales que potencian las capacidades, como por ejemplo sumar la capacidad de un doble salto.
La acción se desarrolla con la misma velocidad, violencia y diversión de la primera parte. Ciertos enemigos que parecen muy tiernos pueden terminar degollados o con la cabeza explotada en cuestión de segundos. Al fin y a al cabo, si no son ellos, eres tú. Pero más allá de la acción y los disparos casi constantes, el juego también brinda la posibilidad de algunos descansos para resolver ciertos puzles que abren la puerta a algunos coleccionables como cartas y cómics, elementos cosméticos y demás. De hecho, para conseguir una fedora tuve que circuncidar un falo alienígena con un láser en un museo. Esa oración por sí misma podría ser el resumen más preciso y escueto de todo el juego, dado lo abyecto que es por momentos.
Uno de estos momentos más relajados me hizo también investigar un asesinato como si de un conocido juego de mesa se tratase e incluso me llevó a aspirar cocaína con una de las nuevas armas del juego, Travis, que no es otra cosa que un alien con una suerte terrible en el amor que busca encausar su matrimonio con muy poco éxito aunque eso lo hace uno de los personajes más simpáticos y graciosos de esta entrega.
High on Life 2, a diferencia de la primera parte, ofrece algunas opciones de diálogo para utilizar con enemigos y aliados, un buen guiño si quieres volver a jugar y explorar distintas reacciones, aunque el resultado final es siempre el mismo en lo concerniente a la historia.
En la base también es posible disfrutar de algunos arcades reales de antaño como BOB y algunos inventados pero de muy buena calidad como un beat ‘em up titulado NOMBRE que me tuvo presionando botones por un largo rato y que estoy seguro lo hará con mucha gente más. De hecho, conseguir las placas para las recreativas es otro de los puntos coleccionables.
Al principio, además de las dos armas de fuego principales, el cuchillo y Travis aparecen como novedad las llamadas Flint Turtles, una suerte de armadillo que se puede recoger y harán las veces de lanzallamas para incinerar enemigos sin remordimiento alguno. Para no arruinar la sorpresa no diré mucho más pero preparate a usar arcos, dos armas juntas y algunas otras magias más.
Con respecto a la dificultad, el título abre las opciones para todo tipo de público con hasta 4 posibilidades ya sea para disfrutar de la historia con un desafío casi nulo, hasta otro excesivo ideal para aquellas personas que gustan jugar y sufrir al mesmo tiempo, constantemente.
Duración
High on Life 2 conserva más o menos la misma longitud de su antecesor, unas 15 horas bastarán para terminar la historia y hacerse con la mayoría de los coleccionables, aunque vale la pena dar otra vuelta más por el título para reír aún más con otras opciones de diálogo.
Conclusión
Un shooter extremo, con una narrativa tan loca como bien pensada y que no se rinde ante las normativas de un género que parece llevar todo al lado sombrío de la seriedad. High on Life 2 sigue diciendo que se puede hacer un FPS con humor y mezclar otras mecánicas jugables sin miedo al escarnio.
Si la primera parte te gustó, esta entrega te encantará, si no jugaste a la entrega anterior, puedes entrar en esta sin problema y te aseguro que te divertirás de lo lindo si te gusta el género y tienes un sentido del humor que hace que no te ofendas fácilmente, además, lo tienes en Game Pass desde día uno, ¿qué más quieres?
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Aspecto técnico83/100
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Jugabilidad88/100
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Duración85/100
Lo bueno
- Locura, velocidad, originalidad, lo tienes todo
- El humor que presenta en todos sus diálogos
- Uno de los juegos más irreverentes que he jugado
Lo malo
- Algunas composiciones musicales
- Me falta un modo foto
- Puede pecar de continuísta







